lunes, 26 de enero de 2015

I.


Solo quiero que comprendas,
que no fue elección mía nacer con complejos,
crecer con inseguridades,
vivir siempre pendiente de un hilo.
Un hilo que a veces se rompe
y me arroja en el vacío
dejándome sin nada a qué agarrarme,
sin salvación por ninguna parte.

Quiero que entiendas,
que no siempre sirve el decir 'basta' a algo para que se vaya de tu vida.
Que no es suficiente pensar en decidir qué hacer frente a un problema.
Que es complicado mantener una postura sabiendo que está mal,
pero más complicado es tener que cambiar las costumbres y los gustos porque sabes que no están bien,
que lo haces por los demás,
por no hacer daño a los que quieres.

Y lo que pasa es que me canso.
Me canso de tener que explicarle a todo el mundo lo que siento.
De tener que estar siempre diciendo qué me pasa.
De que nadie entienda nunca ni una sola palabra de lo que siento.
Me canso,
de ser siempre la mala,
ser la que lo complica todo,
la que nunca hace nada bien,
la que cansa.

Quizá sea demasiado pedir que todos me comprendan,
pero dudo que todos me vean como la mala del cuento.
Tampoco considero hacer las cosas tan mal como para tirarme piedras a todo lo que siento.

Estoy harta de tener que cerrar el pico ante cualquier cagada,
seguir siendo la niña buena que nunca dice nada,
ser esa que cada vez que se descose la boca por tener algo que decir,
todos se lanzan al cuello a ver si me pueden herir.

[…]

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