miércoles, 21 de octubre de 2015

XX.

Alguien que esté ahí cuando ni el Sol tenga intención de iluminar la mañana, cuando haya luna nueva y el día esté sumido en la más absoluta oscuridad.

Alguien que comprenda que no somos perfectos, que la gran mayoría pretende recibir sin dar nada a cambio, pero que al menos se intenta querer bien.
Alguien que madure ideas junto a ti, que comprenda tus días malos, que entienda por lo que pasas con una simple mirada de socorro.
Alguien que te llame con la intención de que tu voz sean sus buenas noches. Cuyo abrazo sea refugio y su alma sea hogar.
Alguien que prometa ser comodín en tus malos ratos, con quien desahogarse sin miedo, en quien confiar al 100% sin que te lastime en cuanto te des la vuelta.
Alguien con quien empezar la restauración de todo tu yo en ruinas.
Alguien que comprenda, defienda y empatice con aquello de ''vive y deja vivir'', a lo que añado yo, sintiendo mucho y variado.
Alguien que no dude en estar, que tenga claro lo que quiere y por lo que lucha, aunque sin miedo a cambiar de planes.
Alguien así. Prometo ser tu comodín.

sábado, 25 de julio de 2015

XIX.

Hace tiempo que me di cuenta de que el mundo no es exactamente lo que se dice justo.

Que siempre hay peleas porque alguien da más, o menos, que otra persona.
Que conseguimos cosas sin esfuerzo y cuesta alcanzar aquello que realmente ansiamos.
Que el esfuerzo no siempre se ve recompensado como nos gustaría.
Que prometemos cosas que sabemos que no vamos a cumplir. Y aún así seguimos haciéndolo.
¿Por qué?
Es como hacer una promesa a medias...

La intención es lo que cuenta, bien, muy bien. Os recuerdo - y me recuerdo - que las palabras no son intención, que las palabras se las lleva el viento. Y el viento, a veces, aprieta que te cagas.
La intención se demuestra con actos, diarios a ser posible. Y eso, precisamente eso, poca gente lo lleva a cabo.
Me incluyo, como no hacerlo, en el grupo de las personas que alguna vez hemos dicho algo que al final no hemos cumplido. Lo peor es que me siento mal. Me siento mal y sigo haciéndolo. No aprendo, no quiero aprender.

Prometer a medias es muy fácil, ese es el problema. Nadie nos protesta por hacerlo. Nadie recrimina que no sabemos cumplir.
Una palabra a día de hoy no vale nada, porque palabras bonitas sabemos decir todos. Y adornar lo que queremos decir a nuestro gusto no es más que un poco de ensayo e imaginación.
Todos podemos hacerlo.
Pero no es eso.
El caso está en cumplir. Hacerlo porque realmente queremos. Que nos apetezca terminar aquello que nos prometemos y aquello que prometemos al resto de personas.
Y ser sinceros. Si es algo que no piensas hacer, no lo digas, no lo prometas pues no lo vas a cumplir.
Aprender a decir 'no' para que el 'sí' recupere su valor original.
Conseguir que el no sea tan fuerte y decisivo como lo era antes.
Recuperar el valor de las cosas. Que lo estamos perdiendo.
Y perder, sea lo que sea, es perder. Eso sí que no cambia, ni lo hará nunca.

domingo, 19 de julio de 2015

XVIII.

El misterioso caso de por qué unas veces sentimos más que otras. O por qué dejamos que esos sentimientos nos afecten más.

El dolor nos hace fuertes. O eso dicen. Qué va, el dolor lo que nos hace es fríos, inhumanos. Nos hace crear muros a nuestro alrededor que solo las personas indicadas podrán volver a derribar. Nos hace desconfiar. Desconfiar de las mismas palabras que un día nos hicieron daño.

Y así hasta rompernos del todo, con la única esperanza de que, en algún momento, alguien sea capaz de permanecer, tenga ganas de estar, y nos ayude a unir los trocitos en los que nos hemos dividido poco a poco y con los años.

jueves, 25 de junio de 2015

XVII.

Perdí la cuenta. La cuenta de las veces que te he dicho adiós ya la he perdido.
Te pienso, duele, me niego el volver a hablarte y sin querer, veo que lo estoy volviendo a hacer.
Y sé que empeoro las cosas a cada paso que doy en tu dirección, pero no puedo no hacerlo. Mi veleta te apunta y el aire sopla fuerte.

viernes, 12 de junio de 2015

XVI.

¿Y tú quién eres?

Una chica que sigue sin saber lo que quiere pero que intenta aclararse las ideas agarrándose a todo lo que puede. Que no tiene claro lo que hacer en un futuro pero sí lo que NO quiere hacer.

Una chica que quiere creer en el amor pero no sabe cómo hacerlo. Una chica dispuesta a dar y recibir cariño. Una chica pesimista consigo misma que ayuda a los demás a buscar lo bueno de las cosas. Una persona a la que le gusta ayudar a sus amigos y que la ayuden pero, no quiere admitir los problemas que pueda tener. Una persona que calla más que cuenta. Alguien enamorada de los animales que paradójicamente huye de los bichos. Alguien a quien le cuesta hablar de sentimientos porque para ello necesita mucha confianza. Alguien que sabe oír e intenta dar 'buenos' consejos, a pesar de no aplicárselos ella misma. Una chica con sensación de poca libertad. Una chica que no quiere admitir que le importa lo que la gente piense. Una chica de hacer muchas payasadas y a la vez madura, con coco, o eso dicen. Una chica que no alcanza la autoestima necesaria para gustarse a sí misma pero al menos lo intenta. Una persona que no tiene miedo a nada y a la vez tiene miedo de todo y de todos. Una chica a la que si le dan confianza abre el corazón al 120%. Una chica a la que le duelen las cosas demasiado porque es muy 'de piel'. Una chica con insomnio por las noches que se dedica a escribir sus primeros pensamientos sin importarle quien los pueda leer pero luego, en persona, a la cara, le da vergüenza todo. TODO.

Una don nadie para el mundo en general, pero una persona al fin y al cabo.


Pero esto acaba a partir de hoy. A partir de hoy vuelvo con más fuerzas que nunca. Me sigo manteniendo en que nunca hay que cambiar por nada ni nadie, pero en este caso no voy a cambiar mi forma de ser, sino mejorar lo que soy.

viernes, 5 de junio de 2015

XV.

Por mucho que queramos disfrazarlo, ocultarlo, evitar hablar de él..., el amor e slo más importante que existe en el universo. Y los jóvenes lo vivimos con más intensidad, con más pasión y con más ansiedad que el resto del mundo.

No lo pienso sólo ahora, que estoy enamorada. Lo he pensado siempre, aunque no siempre lo haya reconocido.

Algunos jóvenes se enamoran en secreto y les cuesta dar el paso definitivo. Otros disfrutan de una relación que nos parece que será para siempre. Hay adolescentes que no encuentran a su media naranja y prueban otras hasta que dan con la definitiva. Incluso, muchos chicos discuten y rivalizan con otros chicos por el mismo amor.

De lo que estoy segura es de que hay una persona destinada para cada uno de nosotros.

Y no nos debemos conformar con sentir a medias o gustar. Debemos buscar a la persona que nos quiera de verdad y por la que nosotros daríamos la vida.

Tal vez, para eso, haya que llevarse algún chasco y sobrevivir a varios naufragios. Pero a lo mejor ese que rema hacia ti y que te lanza el salvavidas para salir a flote es justo la persona a la que tanto estabas esperando.

Si hay algo que lleva consigo el amor es improvisación. En todos sus aspectos. No eliges de quién te enamoras. Ni puedes elegir que alguien se enamore de ti. Cuando descubres que algo falla o que algo no está en su sitio, toca improvisar también. E improvisas cuando el beso es diferente al que esperabas o su voz interior es diferente a lo que dice con la boca.

El amor no envejece, eres tú el que se hace mayor. El amor no discute, eres tú el que le lleva la contraria. El amor no se pierde, eres tú el que no encuentra el camino. El amor no tropieza, eres tú el que pone obstáculos.

Fíate de tu corazón cuando pienses con la cabeza. Enamórate sin miedo, sin trabas. Enamórate regalándote una oportunidad de querer a alguien. Porque, en cuestiones de oportunidades y de amor, tú eres el único que realmente sabe lo que quiere.

Piénsalo.

miércoles, 27 de mayo de 2015

XIV.

(Hay personas que parecen estar hechas de cristal,
al mínimo roce se podrían romper.
Por eso te dedicas a acariciarlas,
siempre en silencio,
con cuidado.) Lo que no sabéis, es que todas las personas del mundo tenemos algo de cristal en común,
(aunque algunas lo oculten y se empeñen en tenerlo de hierro.)
Y que cuando el corazón se rompe,
todos los pedacitos de cristal que quedan esparcidos por el suelo
pueden pinchar, cortar o clavarse en quien se empeña en pisotearlo.

Porque duele más clavarse el corazón de alguien en la suela de los pies.
Duele más escuchar el ruido de todos estos cristales estrellados contra el suelo,
o ver romperse el pecho, la cabeza y la vida de una persona,
que mirar hacia delante, recoger los pedazos y volver a reconstruirlo.
Todos somos frágiles.
Pero son más frágiles los rompec(ristales)orazones.
Así que aunque no lo parezca,
tener cuidado.
Y acariciar siempre.
Querer, siempre.
Mucho.
Pero shhh, en silencio.
(Que se rompe)

jueves, 21 de mayo de 2015

XIII.

Las cinco y diez de la mañana y aquí sigo despierta. Hace un par de horas que no paro de darle vueltas a todo lo acontecido y no me puedo dormir. Si supiera cómo hacer que las cosas funcionaran bien, cómo evitar el sufrimiento d ela gente que tengo a mi alrededor, no dudaría ni un segundo en actuar de otra manera. Los problemas se amontonan en mi cabeza a estas horas de la madrugada, sintiéndome culpable, aunque sé que estoy más próxima a ser inocente. Me hacen daño las palabras simples, los gestos complejos y los pensmaientos que se vuelven invisibles. Me enredo en las sábanas de mi cama, mirando al techo e intentando buscar una salida que me guíe a la respuesta adecuada. Quisiera contemplar el mundo desde muy arriba, donde nadie me pueda herir, ni hacerme daño. Sin embargo, continúo aquí. Pensativa, llorona, más sensible, perdiendo la confianza que últimamente había logrado reunir.

Cada día todo se complica más y mis problemas me atrapan en el tiempo, que s ehace eterno. ¿Para qué queremos tanto tiempo si lo vivimos sin lucir una sonrisa? ¿Por qué no somos capaces de avanzar sin necesitar ser necesitados? ¿Desde cuándo somos tan débiles para dar por bueno que el rumbo elegido no es el que nosotros escogemos?

Son tantas preguntas las que le hago a mi pobre almohada que apenas noto la humedad de las lágrimas que se deslizan por mi cara de vez en cuando.

Llorar desahoga. Aunque llorar de frustración enferma los sentidos.

Hacer lo correcto no sólo depende de uno mismo y no siempre decir la verdad nos alivia. La verdad duele, la verdad se esconde, en ocasiones, en una maleza de palabras tan espesa que es imposible tirar de ella para sacarla. ¿Merece la pena decir siempre la verdad?

Sé que no soy perfecta; que estoy más cerca del error que del acierto de la naturaleza. No pretendo llevar siempre la razón, ni que las personas más cercanas a mí me digan que sí a todo. Pero trato de ser honesta. Lo que hago, lo hago de corazón, sin moverme entre las sombras. No manipulo, ni busco segundas intenciones. Si guardo un secreto, es porque tiene que ser guardado. Si confieso un pecado, es porque debe ser confesado. Sin evaluaciones extras, sin firmas desconocidas.

Necesito soluciones. Respuestas. Deshacer el puzzle y volverlo a hacer, colocando bien las piezas. Necesito una canción con estribillo alegre y una película que tenga un bonito final.

Necesito ser feliz de una vez por todas. Despertarme por las mañanas animosa y dormir por las noches sin desvelarme. Soñar con imposibles cercanos y recrearme en sueños que me alejen de la realidad.

Es eso, felicidad. Lo que le falta a mi vida es felicidad. Y no llorar más de frustración, sino derramar lágrimas de alegría.

sábado, 16 de mayo de 2015

XII.

¿Realmente conocemos a las personas como creemos?

¿Es posible que alguien cambie tanto de un día para otro como para acabar no reconociéndole?

Después de mis últimas experiencias tengo que decir que sí, que es posible. Es muy duro, y si, además, es alguien a quien queremos, duele más.

A lo mejor, lo que sucede es que nos colocamos una venda en los ojos y no nos damos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor. ¿No dicen que el amor es ciego? Tal vez los ciegos somos nosotros y le echamos la culpa al amor. Lo adecuado sería de vez en cuando revisarnos la vista y así tratar de evitar futuros sobresaltos.

Y es que estoy muy confusa en estos momentos. No entiendo por qué ha pasado todo esto. ¿Y si es culpa mía? ¿Y si ese cambio lo provoqué yo? Seguramente, no lo sé; lo único que sé es que él no era así. Ese no es el chico que me enamoró. El que me hizo comprender que era capaz de sentir más allá de la piel, de los complejos, de los clichés sociales y de las teorías que no le importan a nadie. Él logró que confiar en mí no fuera una lejana fantasía, sino una valiente realidad. Puso la primera piedra en la estatua de sentimientos en la que me he transformado y con la que empiezo a sentirme un poco mejor.

¿Es verdad que se fue? ¿O sólo era un disfraz?

Cuando piensas en alguien, lo puedes hacer de dos formas: sumando los recuerdos que te dejó hasta ese día o quedándote con la última visión que has tenido de él o ella. ¿Cuál es más real?

Probablemente, la primera. Sin embargo, es más habitual caer en la segunda. Al menos, a corto plazo. Tendemos a quedarnos con la última imagen que tenemos de esa persona. Para bien o para mal. Y muchas veces nuestro amor o nuestro odio dependen de ese último encuentro, sin contar con cada uno de los fotogramas con los que se construyó la película.

A partir de ahora, ¿qué? ¿Cómo se supone que debo actuar?

Hay muchas opciones, pero todas a medias. Ninguna será definitiva, ninguna conseguirá solucionar el problema. En ninguno de los casos me sentiré bien y con ninguna medida me restableceré de lo que está pasando. SI duermes, te arriesgas a tener pesadillas. Pero es imposible vivir sin dormir.

Por lo tanto, todas esas opciones son falsas opciones. Aunque de alguna manera hay que comportarse.

En el juego de la vida gana el que es feliz, aunque es posible que todavía a nadie le hayan el primer premio.


viernes, 8 de mayo de 2015

XI.

Y comienza un nuevo día, un día más sin nada que hacer. Me lo tendré que pasar pensado y pensando.

¿Sabéis en lo que pienso? Pienso que hice mal para merecer esto, que hice. Creo que no me porto mal con la gente, pero joder, ellos viven por ir para criticarme a mí y a todo lo que hago o digo. ¿Y sabéis? Esa es una de las muchas razones por la que estoy así de jodida.
La gente no tiene ni idea de lo mucho que duelen y hieren sus palabras, que es una mierda tener que oír: 'esa es rara', 'no tiene amigos' 'da pena' 'da asco'. Y así...

Es una mierda, y lo peor es que llego a mi casa y ¿qué hago? Nada, mirar al móvil esperando que alguien me pregunte el motivo de mis ojeras, por qué ya no sonrío. Pero no, nunca llegaron esos mensajes.

Fue entonces cuando decidí que quería acabar con todo esto, que no quería seguir viviendo, no merecía la pena. Dejé de preocuparme por mí, las ojeras cada vez se notaban más, y la gente seguía sin darse cuenta. Seguía criticándome, a nadie le importaba.

                           "Quiero acabar ya con todo esto" me decía a mi misma.

Quizás me faltaba el valor para acabar conmigo para siempre, o no sé. Los días pasaban, y yo cada vez más vacía.

Cuando yo ya estaba echa una completa mierda, fue cuando la gente me comenzó a preguntar 'qué te pasa' 'podemos ayudarte'. ¡No! Nadie puede ayudarme ya, llegáis tarde, ya no hay nada que hacer. Las heridas que tengo por dentro y por fuera ya son demasiado grandes.

miércoles, 6 de mayo de 2015

X.

Conozco lo que siento. Sé lo que soy. Y desde hace un tiempo, vivía feliz, inmersa en mi sueño. Hoy me han despertado a golpes de él. La intolerancia, la injusticia y la insensatez han abierto la puerta sin llamar y se han llevado toda mi ilusión.No sé si lograré volver a dormir y soñar de nuevo. No sé si conseguiré ilusionarme otra vez. No sé si esto sólo ha sido un puñetazo de realidad en pleno estómago de mi fantasía.
 Necesito sentirlo cerca. Olerlo. Tocar las yemas de sus dedos y buscarme dentro de sus pupilas. Pero sé que la única manera de aproximarme a él será a través de los recuerdos Intangibles y espaciados recuerdos. La única verdad que nos queda.
En estos momentos, sólo quiero huir hacia lo infinito. Atraparlo en la distancia y
llevármelo hasta el horizonte más lejano. Escaparnos de todo y de todos. Creernos las únicos supervivientes de un huracán de decisiones.
Sin embargo, estoy sola. Él se ha ido. Está atada de pies y manos. Encadenado por la sinrazón de quien debe protegerlo. Yo lo protegería con besos y caricias, pero no tengo poder para atravesar esas barreras.
Buscaré en la melancolía mi pañuelo y me secaré las lágrimas con su sonrisa.
No me queda más remedio que ser paciente y que los días curen mi tristeza.

jueves, 16 de abril de 2015

IX.

Te escribo desde no se ve,
desde donde no se es,
desde donde más soy.

Te escribo porque no necesito hacerlo,
pero me muero si no lo hago.

Hoy, escribiéndote me encarcelo entre cuatro paredes que ya no son yu cuerpo.
Y sobre todo, te escribo, porque te echo de menos.

Hace 38 días que no sé de ti. Y si lo multiplico por cuatro, no tendría ningún sentido, ni tampoco volverías, pero sin embargo, sería una multiplicación que envidiaría, por el simple hecho de que nosotros fuimos una multiplicación fallida... Nos gustó más dividirnos  y no salimos exactos.

Exacto eras tú,
con la curva que formaban tus brazos cuando me abrazabas,
con la sonrisa más peligrosa del mundo,
con tus idas, tus venidas.
Exacto era el número de te quiero's antes de dormir.
Exacto era un sentimiento que nos salió mal.
Exacto es besarte.
Exacto fue versarte...

domingo, 22 de marzo de 2015

VIII.

[Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio.]
A veces conectas muchísimo emocionalmente con versos de cualquier tipo, y te planteas si haces las cosas bien o mal, si vas por buen camino.
Si realmente vale la pena continuar como hasta entonces o si eres merecedora de un cambio, grande o pequeño, importante o insignificativo.
Te cuestionas.
Pero también te sientes arropada, querida y comprendida, por las palabras escritas bajo el nombre de algún autor conocido o pertenecedor y mantenedor del anonimato.
Encuentras alguno de esos poetas con intensa originalidad, que consigue hacerte ver un mundo entero con sus palabras, y hace que, simples oraciones, puedan describir hasta un cúmulo de remordimientos, problemas o sentimientos en sí.
Que sientes que llega a salvarte, o incluso a hundirte, pero aun así, aunque te hagan llorar de rabia, aunque sientas cada palabra como un puñal clavándose en tu pecho, te identificas tanto que continúas, y te enamoras de cada una de las estrofas, de esos malditos poemas.

sábado, 14 de marzo de 2015

VII.

La sonrisa, la esperanza, el amor.
Esas cosas que no deben perderse, que deben ser conservadas hasta el final.
Pero que complicado es conseguir que el tren no descarrile, ¿verdad?
Que difícil es mantener el equilibrio para no caer por un precipicio y perderte desesperado en el olvido.
Que difícil es luchar contra los malos recuerdos que nos consumen y desgarran hasta el más pequeño de nuestros pedazos rotos.
Que complicado, sí, es ir con una sonrisa por delante de todos y ocultar una cara triste que preferiría echarse a llorar.
Mantenerse fuerte con la esperanza como escudo, y usar el amor como antibalas asegurado, también es muy complicado, ¿cómo vas a considerarte fuerte e invencible si todo lo que te rodea te invita al fracaso?
Supogo que simplemente hay que creer que uno mismo puede, con ese 'todo'. Que quizá sea la menos indicada, pero sé que en el fondo todo se soluciona, aunque las caídas nos resten días, aunque los tropiezos sean tan grandes que nos de miedo continuar y aunque parezca que las heridas nunca dejen de sangrar a pesar de ser sanadas con cada rasguño.
Se debe intentar, si algo se quiere conseguir, dicen.
Y si realmente quisiéramos intentarlo, las sonrisas dejarían de ser simples gestos y pasarían a ser emociones, amor, esperanza.
Porque aunque la tristeza siempre nos acompañe, la esperanza será y es el pilar que se mantiene en pie mientras sonreímos y somos felices, ¿no?

domingo, 8 de marzo de 2015

VI.

Quiero seguir pensando que mi futuro está en tus manos, que está a tu lado.
Que tu vida depende de mi, tal y como la mía depende de ti.
Necesito creer que jamás nos separaremos a pesar de los días malos.
Quiero escuchar a tu alma decir, que aunque las batallas por seguir adelante serán duras, jamás te rendirás, no nos rendiremos, que lo podremos conseguir, que lo conseguiremos.
Si es que yo todos los días desearía levantarme a tu lado, cualquier verano fatigado y un invierno muy helado, acariciándote el pelo, que solo con tenerte entre mis brazos me regalas el cielo.
Que quiero cometer locuras sin tener explicaciones, sin dar paso a las razones.
Lanzarnos al mar borrachos de tantos besos, en pleno invierno, lo pido a gritos si es necesario.
Saltaré si me lo pides, desde lo más alto, y quizá ni me atreva, pero si me lleva a tu lado, haré todo y más por seguirte.
Iré donde tú vayas, hasta la más lejana de las playas.
Te quiero como jamás he querido, y imaginarme sin ti es como ver el mar sin agua, estar vacía.


sábado, 21 de febrero de 2015

V,

Podría pasarme la vida observándote,
contando cada uno de tus lunares,
sí, es un tópico,
pero me encantaría hacerlo y eso no cambia nada;
sería genial poder decirte:
'voy por el trenta y tres, me quedan doce lunares'.
Es que es increíble la forma en que nos queremos, ¿no crees?
Ojalá todos nos creyeran cuando les decimos que lo nuestro es real,
realmente real.
Aunque bueno, ya lo verán.
Le deseo a todo enamorado querer como yo lo hago,
amar como yo te amo,
y tener a alguien como tú a su lado,
que maravilloso se te queda muy corto,
que tú eres demasiado.
Y es precioso pensar que,
llegaremos al final de la vida
con miles de trofeos invisibles,
méritos de haber conseguido sobrevivir
a pesar de tantísimos errores,
medallas de haber luchado contra los malos momentos
y haberlos ganado,
de haber tenido malas rachas
y seguir en pie a pesar de todo,
y de haber sobrevivido,
pero vivido,
juntos,
cada uno por el otro,
cada día costoso y cada noche de guerra,
juntos, sí,
siempre juntos.

lunes, 16 de febrero de 2015

IV.

A veces reflexiono
sobre lo que se suele decir
de que los defectos de uno
son para otros
el motivo por el cual están enamorados
de ti.
Pero
lo que nos cuesta aceptarnos,
lo que nos cuesta ver que realmente somos quienes somos,
que no vamos a cambiar por mucho que lo intentemos,
todo eso nos supera,
como cuando en un sueño te hundes en la tierra y nadie puede sacarte
o te caes por un precipicio y no tienes nada a lo que agarrarte,
¿me equivoco?
la diferencia es que fuera de los sueños,
en la realidad en que vivimos,
hay baches que si no se superan solos,
nunca se llega a aprender de ellos,
ni a vivir con ellos.
Nos cuesta darnos cuenta de que la visión de todo no cambia,
de que todo sigue igual aunque uno no quiera verlo
o comprenderlo.
Podemos hacer que todo mejore, que todo nos sea indiferente, pero en el fondo sabemos que todo alrededor seguirá como siempre.
Y esos pequeños fallos,
esas imperfecciones,
son las que hacen
que nos distingamos del resto,
que no seremos perfectos frente a la sociedad,
pero sí perfectos para alguien,
alguien que nos quiera de verdad,
esa gente que ve bonito cada rasgo que para otros
o para nosotros
es algo que no querríamos llevar encima,
algo que quisieramos borrar.
Pero, puede que a la larga nos aceptemos,
a pesar de los marrones,
no podemos vivir siempre a base de tropezones,
de caídas,
de mentiras,
de sonreír con vergüenza a que vean nuestras palas torcidas,
de no ir con bikini por miedo a que nos miren
a que nos critiquen.
Que no podemos vivir siempre huyendo de lo que somos,
no debemos
ni queremos,
tenemos que aceptar esos pequeños detalles
que hacen que seamos especiales,
¿no creéis?
Quizá habla la menos indicada, pero es que ya estoy harta de vivir atada a esos defectos que me tienen condicionada.
Y no sé,
ojalá supiera por donde empezar.

sábado, 7 de febrero de 2015

III.

Quién quizá recordará
aquellos momentos en que la lluvia disimulaba las goteras de un alma
que sin compasión
sembraban un caos en quien las sufría
porque no había peor sentimiento
que guardarse el dolor
el continuar como si nada
el corroerte el corazón sin si quiera darte cuenta
y llegados a un punto culminante
derramar con más ganas
las lágrimas
que consigo el desespero llevaban
y que cuando al fin cesaban
dejaban una amarga agonía
que seguía rellenando los huecos que del espíritu se quedaban vacíos
con más insatisfacción y sufrimiento
pero dejando en el cuerpo
al menos
un poco de vida aún
que servía y servirá
para que los días sigan su curso
y esos momentos
se repitan
de nuevo.
Y aunque no queramos
ni nos queden fuerzas para hacerlo
sabemos que una sonrisa en la cara
es el más fuerte de los escudos
porque es mucho más fuerte que cualquier cosa que
se nos cruce
por delante.

jueves, 29 de enero de 2015

II.

¿Sabes lo que es ver una película de un amor puro, sí, esos amores de película que normalmente se envidian y en los que nadie cree?
Me siento como Noa quiere a Ally y tengo claro que mi destino está escrito a tu lado. Sé que si algún día te perdiera, jamás te podría olvidar y que si algún día te volviera a encontrar, aún moriría de ganas de abrazarte.
Se dice pronto, pero sé lo que siento, sé que me llenas. Que me llenas como jamás me he sentido de llena, que te adoro, que te quiero, que me encantas.
Que solo son palabras juntas sin sentido pero de vez encuando necesito decirte cuan importante eres para mí.

Eres lo mejor que en esta vida me he podido encontrar, mi complemento, todo lo que necesito. Eres la clase de amor por el que luchas, la clase de chico por el que das la vida. Eres todo con lo que algún día pudiera soñar. Eres ese amor que planeas viendo películas cursis cuando eres una niña inocente que aún no se ha enterado de lo puta que es la vida.
Tenemos diferencias, si no fuera así, ya sería demasiado, pero no me son significantes. Me gustas, me gustas odiando esos kilómetros que nos separan, me gustas siendo realista, me gustas haciéndome de rabiar, simplemente me gustas así, porque así eres tú. Y te quiero.
Que somos todo sin ser nada. Te quiero, te quiero como nunca podría llegar a querer a alguien, como nunca podría haberme imaginado. Te quiero, te amo. Sí, a rabiar. Te amo con locura, con una locura estremecedora, una locura que me envuelve, una locura escalofriante que me hierve por dentro.

Dicen que nada es para siempre, así que seamos nada...

lunes, 26 de enero de 2015

I.


Solo quiero que comprendas,
que no fue elección mía nacer con complejos,
crecer con inseguridades,
vivir siempre pendiente de un hilo.
Un hilo que a veces se rompe
y me arroja en el vacío
dejándome sin nada a qué agarrarme,
sin salvación por ninguna parte.

Quiero que entiendas,
que no siempre sirve el decir 'basta' a algo para que se vaya de tu vida.
Que no es suficiente pensar en decidir qué hacer frente a un problema.
Que es complicado mantener una postura sabiendo que está mal,
pero más complicado es tener que cambiar las costumbres y los gustos porque sabes que no están bien,
que lo haces por los demás,
por no hacer daño a los que quieres.

Y lo que pasa es que me canso.
Me canso de tener que explicarle a todo el mundo lo que siento.
De tener que estar siempre diciendo qué me pasa.
De que nadie entienda nunca ni una sola palabra de lo que siento.
Me canso,
de ser siempre la mala,
ser la que lo complica todo,
la que nunca hace nada bien,
la que cansa.

Quizá sea demasiado pedir que todos me comprendan,
pero dudo que todos me vean como la mala del cuento.
Tampoco considero hacer las cosas tan mal como para tirarme piedras a todo lo que siento.

Estoy harta de tener que cerrar el pico ante cualquier cagada,
seguir siendo la niña buena que nunca dice nada,
ser esa que cada vez que se descose la boca por tener algo que decir,
todos se lanzan al cuello a ver si me pueden herir.

[…]