jueves, 16 de febrero de 2017

XXII.

Alguna vez he sentido la necesidad de escribir de forma instantánea, pero nunca de algo que había visto o sentido de cerca, aunque no necesariamente en mí.

Hoy ha pasado algo. Y se han hecho daño.
No nos damos cuenta de lo dolorosas que pueden ser a veces las palabras. Una simple frase, un simple reproche, o un ataque a toda una vida en menos de 10 segundos.

Y se acabó. Algo se rompe y te rompe. Algo te quita las ganas. Algo te hace huir y no volver — a ser la misma persona —.
La verdad, no sé cuánto escuece pero sí sé que escuece. Porque hay cosas que no somos capaces de ocultar ni aunque nos echemos diez kilos de maquillaje en el alma.


No sé. No intento escribir sobre un tostón, solo concienciar de lo bueno que es a veces pararse a pensar. A medir las palabras con cautela para evitar un dolor innecesario o, al menos, disminuirlo al mínimo. Es algo de lo que a veces me siento orgullosa, de saber llenar mi vaso con cuidado. De no explotar a la mínima, de aguantar.
Y puede que a la larga no sea bueno, lo sé, pero el extremo contrario tampoco. Y si hay que pelearse... que sea por algo que merezca la pena, no por una nimiedad soportable.

Yo supongo que de todo se aprende. Espero que de todo se aprenda. Y es que aunque el cambio no sea en la persona que vive el hecho directamente, a veces sí que cambia a los demás.

domingo, 18 de diciembre de 2016

XXI.

¿No te das cuenta? No te das cuenta de que estás rompiendo en pedazos a la única perdona que te salvaría de tus peores, de que siempre está para ti, que da igual que tenga miles y miles de planes que va a acabar eligiéndote a ti, de que pase lo que pase pondría la mano en el fuego por ti sabiendo que se quemará. Que te está haciendo que los domingos no te sean tan tristes como dices, ni los lunes tan malos como piensas, la tienes que cuidar, que las personas cuando no ven interés vuelan, que al final se cansan de darlo todo si no ven no reciben nada, no seas idiota y haz que sonría, que ese motivo seas tú, que se sienta especial, diferente al resto, que vale la pena, que no es cualquiera, que perder a una persona así, te va a rayar que flipas, siempre la tendrás ahí adentro, será alguien que pase el tiempo que pase nunca le dejaras de echar de menos.

miércoles, 21 de octubre de 2015

XX.

Alguien que esté ahí cuando ni el Sol tenga intención de iluminar la mañana, cuando haya luna nueva y el día esté sumido en la más absoluta oscuridad.

Alguien que comprenda que no somos perfectos, que la gran mayoría pretende recibir sin dar nada a cambio, pero que al menos se intenta querer bien.
Alguien que madure ideas junto a ti, que comprenda tus días malos, que entienda por lo que pasas con una simple mirada de socorro.
Alguien que te llame con la intención de que tu voz sean sus buenas noches. Cuyo abrazo sea refugio y su alma sea hogar.
Alguien que prometa ser comodín en tus malos ratos, con quien desahogarse sin miedo, en quien confiar al 100% sin que te lastime en cuanto te des la vuelta.
Alguien con quien empezar la restauración de todo tu yo en ruinas.
Alguien que comprenda, defienda y empatice con aquello de ''vive y deja vivir'', a lo que añado yo, sintiendo mucho y variado.
Alguien que no dude en estar, que tenga claro lo que quiere y por lo que lucha, aunque sin miedo a cambiar de planes.
Alguien así. Prometo ser tu comodín.

sábado, 25 de julio de 2015

XIX.

Hace tiempo que me di cuenta de que el mundo no es exactamente lo que se dice justo.

Que siempre hay peleas porque alguien da más, o menos, que otra persona.
Que conseguimos cosas sin esfuerzo y cuesta alcanzar aquello que realmente ansiamos.
Que el esfuerzo no siempre se ve recompensado como nos gustaría.
Que prometemos cosas que sabemos que no vamos a cumplir. Y aún así seguimos haciéndolo.
¿Por qué?
Es como hacer una promesa a medias...

La intención es lo que cuenta, bien, muy bien. Os recuerdo - y me recuerdo - que las palabras no son intención, que las palabras se las lleva el viento. Y el viento, a veces, aprieta que te cagas.
La intención se demuestra con actos, diarios a ser posible. Y eso, precisamente eso, poca gente lo lleva a cabo.
Me incluyo, como no hacerlo, en el grupo de las personas que alguna vez hemos dicho algo que al final no hemos cumplido. Lo peor es que me siento mal. Me siento mal y sigo haciéndolo. No aprendo, no quiero aprender.

Prometer a medias es muy fácil, ese es el problema. Nadie nos protesta por hacerlo. Nadie recrimina que no sabemos cumplir.
Una palabra a día de hoy no vale nada, porque palabras bonitas sabemos decir todos. Y adornar lo que queremos decir a nuestro gusto no es más que un poco de ensayo e imaginación.
Todos podemos hacerlo.
Pero no es eso.
El caso está en cumplir. Hacerlo porque realmente queremos. Que nos apetezca terminar aquello que nos prometemos y aquello que prometemos al resto de personas.
Y ser sinceros. Si es algo que no piensas hacer, no lo digas, no lo prometas pues no lo vas a cumplir.
Aprender a decir 'no' para que el 'sí' recupere su valor original.
Conseguir que el no sea tan fuerte y decisivo como lo era antes.
Recuperar el valor de las cosas. Que lo estamos perdiendo.
Y perder, sea lo que sea, es perder. Eso sí que no cambia, ni lo hará nunca.

domingo, 19 de julio de 2015

XVIII.

El misterioso caso de por qué unas veces sentimos más que otras. O por qué dejamos que esos sentimientos nos afecten más.

El dolor nos hace fuertes. O eso dicen. Qué va, el dolor lo que nos hace es fríos, inhumanos. Nos hace crear muros a nuestro alrededor que solo las personas indicadas podrán volver a derribar. Nos hace desconfiar. Desconfiar de las mismas palabras que un día nos hicieron daño.

Y así hasta rompernos del todo, con la única esperanza de que, en algún momento, alguien sea capaz de permanecer, tenga ganas de estar, y nos ayude a unir los trocitos en los que nos hemos dividido poco a poco y con los años.

jueves, 25 de junio de 2015

XVII.

Perdí la cuenta. La cuenta de las veces que te he dicho adiós ya la he perdido.
Te pienso, duele, me niego el volver a hablarte y sin querer, veo que lo estoy volviendo a hacer.
Y sé que empeoro las cosas a cada paso que doy en tu dirección, pero no puedo no hacerlo. Mi veleta te apunta y el aire sopla fuerte.

viernes, 12 de junio de 2015

XVI.

¿Y tú quién eres?

Una chica que sigue sin saber lo que quiere pero que intenta aclararse las ideas agarrándose a todo lo que puede. Que no tiene claro lo que hacer en un futuro pero sí lo que NO quiere hacer.

Una chica que quiere creer en el amor pero no sabe cómo hacerlo. Una chica dispuesta a dar y recibir cariño. Una chica pesimista consigo misma que ayuda a los demás a buscar lo bueno de las cosas. Una persona a la que le gusta ayudar a sus amigos y que la ayuden pero, no quiere admitir los problemas que pueda tener. Una persona que calla más que cuenta. Alguien enamorada de los animales que paradójicamente huye de los bichos. Alguien a quien le cuesta hablar de sentimientos porque para ello necesita mucha confianza. Alguien que sabe oír e intenta dar 'buenos' consejos, a pesar de no aplicárselos ella misma. Una chica con sensación de poca libertad. Una chica que no quiere admitir que le importa lo que la gente piense. Una chica de hacer muchas payasadas y a la vez madura, con coco, o eso dicen. Una chica que no alcanza la autoestima necesaria para gustarse a sí misma pero al menos lo intenta. Una persona que no tiene miedo a nada y a la vez tiene miedo de todo y de todos. Una chica a la que si le dan confianza abre el corazón al 120%. Una chica a la que le duelen las cosas demasiado porque es muy 'de piel'. Una chica con insomnio por las noches que se dedica a escribir sus primeros pensamientos sin importarle quien los pueda leer pero luego, en persona, a la cara, le da vergüenza todo. TODO.

Una don nadie para el mundo en general, pero una persona al fin y al cabo.


Pero esto acaba a partir de hoy. A partir de hoy vuelvo con más fuerzas que nunca. Me sigo manteniendo en que nunca hay que cambiar por nada ni nadie, pero en este caso no voy a cambiar mi forma de ser, sino mejorar lo que soy.